Viernes, 30 Julio 2010
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LA FE POR DECRETO
Publicaciones - Temas Actuales
Escrito por P. Mauricio Chavarría Lemus    Sábado, 10 de Julio de 2010 08:30    PDF Imprimir E-mail
En esta semana se ha levantado una gran polémica sobre la Lectura obligatoria de la Biblia en todos los centros educativos del país. A simple vista esta medida puede parecer una opción conveniente. Pero si la estudiamos con más detenimiento y con un poco de sentido común, inmediatamente compartimos la opinión de Mons José Luis Escobar Alas, Arzobispo de San Salvador, “el decreto es una falacia”. Los diputados se han convertido en los nuevos sofistas de nuestra época, tergiversan tanto el lenguaje que lo vuelven ambiguo vaciándolo de todo contenido. Este episodio de nuestra realidad nacional me recuerda un episodio de “La Odisea” de Homero, el canto de las sirenas. Las sirenas atraían a los navegantes con sus bellas voces a la destrucción, es impresionante y de una actualidad demoledora las palabras que Homero pone en boca de las Sirenas: "Vamos, famoso Odiseo, gran honra de los aqueos, ven aquí y haz detener tu nave para que puedas oír nuestra voz. Que nadie ha pasado de largo con su negra nave sin escuchar la dulce voz de nuestras bocas, sino que ha regresado después de gozar con ella y saber más cosas. Pues sabemos todo cuanto los argivos y troyanos trajinaron en la vasta Troya por voluntad de los dioses. Sabemos cuanto sucede sobre la tierra fecunda." (La Odisea cap. XII) No es esto mismo lo que plantean los Padres de la Patria con el decreto que han aprobado, un canto de sirenas que endulza el oído de todos pero que no resuelve el problema fundamental.

Dejando a tras este aspecto. Es importante que nos centremos en los Argumentos fundamentales. En primer lugar, veamos lo que dice el texto del decreto aprobado: “Se instituye la lectura de pasajes de la Biblia de forma diaria y sistemática en todos los centros educativos del país, hasta siete minutos, previos al inicio de actividades académicas de la jornada matutina, vespertina o nocturna, sin entrar a ningún comentario religioso, sectario ni denominacional.(Decreto 411 Art. 1) En un conocido programa de entrevistas uno de los diputados a favor del decreto argumentaba que no debíamos ver la Biblia como un libro religioso, lo cual es el primer error que debe ser corregido. La Biblia es un libro religioso que deja unas enseñanzas espirituales y tratar de cercenar el contenido fundamental de la Sagrada Escritura ya es una manipulación maliciosa. Además, la Constitución Dogmatica Dei Verbum en el numero 12 da las pautas que se deben seguir para acercarse de una forma fructífera a la Palabra de Dios: “Habiendo, pues, hablando Dios en la Sagrada Escritura por hombres y a la manera humana, para que el intérprete de la Sagrada Escritura comprenda lo que El quiso comunicarnos, debe investigar con atención lo que pretendieron expresar realmente los hagiógrafos y plugo a Dios manifestar con las palabras de ellos” Por lo tanto, no basta con una simple lectura de la Biblia para obtener frutos de conversión, el numero 25 agrega en su último párrafo: “Pero no olviden que debe acompañar la oración a la lectura de la Sagrada Escritura para que se entable diálogo entre Dios y el hombre; porque "a El hablamos cuando oramos, y a El oímos cuando leemos las palabras divinas”. (DV 25) Todo esto que se menciona no está contemplado en el artículo, y, además, en la escuela no se dan las condiciones de fe que se necesitan para que la Sagrada escritura impregne los corazones de los niños.

Los obispos reunidos en su XII Asamblea Ordinario retomando la Constitución Dogmatica Dei Verbum hacen las siguientes aclaraciones: “«Cuando Dios se revela, el hombre tiene que someterse con la fe»... Se toca aquí un aspecto de notable incidencia pastoral: la fe se refiere a la Palabra de Dios en todos sus signos y lenguajes. Es una fe que, en virtud de la acción del Espíritu Santo, recibe de la Palabra una comunicación de verdad, a través de la narración o de la fórmula doctrinal; una fe que reconoce que la Palabra es el estímulo primario para una conversión eficaz, luz para responder a tantas preguntas de la vida del creyente, guía para un recto discernimiento sapiencial de la realidad, solicitación a "hacer" la Palabra (cf. Lc 8,21), y no solo a leerla o decirla” .(SÍNODO DE LOS OBISPOS XII ASAMBLEA GENERAL ORDINARIA: LA PALABRA DE DIOS EN LA VIDA Y EN LA MISIÓN DE LA IGLESIA, 11) Es decir, la Biblia debe ser leída, interpretada y meditada en un ambiente de fe para que de los frutos de conversión que se buscan. Por tanto, no nos dejemos hechizar por los nuevos cantos de sirenas, por los nuevos sofistas modernos que pretenden hacernos creer que los pájaros vuelan con motor.

Padre

Carlos Mauricio Chavarría Lemus

Actualizado ( Sábado, 10 de Julio de 2010 08:36 )
 
Como Judith
Publicaciones - Reflexiones
Escrito por Ministerio de Predicación    Miércoles, 09 de Junio de 2010 00:29    PDF Imprimir E-mail

Judit 9, 11 No está en el número tu fuerza, ni tu poder en los valientes, sino que eres el Dios de los humildes, el defensor de los pequeños, apoyo de los débiles, refugio de los desvalidos, salvador de los desesperados.

Judit era viuda, rica, físicamente hermosa y muy respetada, pues su testimonio de vida era reflejo de su amor al Señor, muestra de ello es este versículo, el cual es parte de la oración que Judit elevó a Dios, antes de dirigirse a cumplir su misión en el campamento de los enemigos del pueblo de Israel.

Judit, a pesar de sus dotes físicos y económicos, había aprendido por su constante oración y ayuno, a no fiarse ni apegarse a dichos dotes, sino a poner su confianza en Dios.

En la vida actual, cuando enfrentamos problemas, circunstancias adversas, proyectos personales, enfermedades, pérdidas, etc., a veces tendemos a tratar de reforzar nuestra posición con la ayuda de personas o cosas que nos hagan sentir mas fuertes, menos solitarios y más seguros, de no lograrlo, nos sentimos débiles, incapaces de enfrentar los problemas, inseguros ante la adversidad y esto invariablemente nos llevará a vivir en derrota. Ante estas situaciones en las cuales creemos no tener recursos necesarios para lograr la victoria, Dios nos regala este versículo del Libro de Judit, el cual es pan bajado del cielo para esos momentos, pues si bien dentro del alcance de nuestras posibilidades debemos hacer todo lo posible para vencer el problema, principalmente y sobre todo debemos actuar sabiendo que lo poco o mucho que hagamos, debe ser bendecido y dirigido por Dios, para que sea una victoria que lo glorifique y edifique nuestras vidas, entendiendo por victoria “el cumplimiento de la voluntad de Dios en nuestras vidas”, pues no puede haber nada mejor que eso para la vida del ser humano.

¿Cuál es la victoria que buscas o esperas?, ¿En qué o quién estas poniendo principalmente tu confianza?

Dios te ama, sin embargo es posible que no haga desaparecer los problemas, circunstancias adversas, enfermedades, etc., pero si decides luchar a su manera, nunca te negará su fuerza y auxilio para enfrentar la vida y aún en medio de la tormenta disfrutar su paz, descanso y felicidad.

Que la paz de nuestro Señor Jesucristo este con tigo siempre.

 


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